CON MI MINA NO TE METAS

Manuel Oswaldo Chávez Pérez
Analista Político y Legal
Abogado Periodista
Presidente Fundador “Consultores Jurídicos Chávez Péres & Asociados» 
Presidente Fundador “Fundación Criptojuris»
 
 Facebook

Con el permiso de valerosas madres que acuñaron el lema, título de esta nota. En los primeros años de 1970, estuve trabajando en un asiento minero de Huancavelica. A los dos meses de estar ya aclimatado a treinta centímetros de nieve, surgió una de las primeras huelgas mineras a golpe de dinamita. Claro, sembradas por los ideólogos del mir chileno, que fungían como inocentes químicos en los diferentes asentamientos mineros de Castrovirreyna. Así, en los andes, nació la barbarie marxista-comunista, hasta que se desparramó a las pampas de Ayacucho y Junín, incubando el pensamiento de los hermanos Gonzalo y Vladimir, que arrancaron la vida a más de setenta y cinco mil peruanos.

Catorce años después, en 1984, pasé la Navidad en Cajamarca. Vi a mis paisanos, hombres y mujeres, aun usando “llanques” y arrastrando a cuestas su pobreza. El inefable gobernador regional de entonces, el cual no merece que lo recuerde, reintegró al tesoro nacional, millones de dólares, porque el imberbe no había sabido en qué utilizarlos.

Hace un año exactamente, describía que en un mitin de Héctor Cornejo Chávez (PDC) en 1962 en la legendaria Plaza de Armas cajamarquina, repartieron un tríptico que llamaron el “Acordeón de Las Vacas”, donde denunciaban que las famosas vacas cajamarquinas, no solamente respondían al llamado de sus nombres, sino, que gozaban de buena salud. Tenían asistencia veterinaria, servidumbre, excelente comida y cómodos y limpios establos. Los antimineros, como los santosaranas, precursores de “sombrero luminoso”, quieren que las vacas cajamarquinas sigan viviendo igual o mejor que en 1962, y que los hombres de los centros mineros, sigan mordiendo su pobreza.

Los antimineros, por su propia naturaleza, niegan el hecho de que el Perú está indisolublemente ligado a la explotación minera moderna, con respeto al medio ambiente y a su entorno humano. Son incapaces de aceptar la distribución eficiente y equitativa del famoso canon minero. Por eso, se oponen a sangre y fuego a la existencia de las minas de Cuajone en Moquegua, Las Bambas, en Apurímac y que otras sigan paralizadas. Ellos no se preguntan por qué Cajamarca es la primera productora del oro en el Perú (SNMPE). Los antimineros, son enemigos de los inversionistas y, el desgobierno actual, hace de feliz comparsa del atraso representado por sus predecesores, los santosaranas, regados por todo el Perú. ¿Por qué los antimineros no quieren que el canon minero se quede directamente en las regiones mineras, con respeto al medio ambiente? Sencillamente porque les encanta la letra y música del “Acordeón de Las Vacas”.