“FIRME Y FELIZ POR LA UNIÓN”

Manuel Oswaldo Chávez Pérez
Analista Político y Legal
Abogado Periodista
Presidente Fundador “Consultores Jurídicos Chávez Péres & Asociados» 
Presidente Fundador “Fundación Criptojuris»
 
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Esta hermosa frase, se acuñó tras la proclamación de la Independencia del Perú, hace ya más de doscientos años, nació del ingenio de José Gregorio Paredes, quien diseñaría una moneda con el lema: “Firme y Feliz por la Unión”. Transcurrido el Bicentenario, con más pena que gloria, la patria que nos legaron los próceres de aquella independencia, los peruanos, no la hemos sabido ni mantener firme en sus cimientos de granito, ni feliz por lo que encierra la palabreja, ni mucho menos unida por la labor destructiva de los adoradores de Marx, Lenin y Mao, llevada a cabo por los hermanitos gonzálos y cerrones, quienes encumbraron a un muñeco de ventrílocuo de ancho sombrero, que no permite que esa cabeza, emita un idea coherente que no sea lo que le dicta el ventrílocuo juninense. ¡“Firme y Feliz por la Unión”! ¿Bien vale un Perú?

Humanamente, lamentamos lo que teníamos cuando lo perdemos. En este bicentenario, que libres, libres… no lo somos, debemos reflexionar que el ser peruano, significa también asumir la responsabilidad de aportar algo a nuestra identidad como nación, apuntalando el sentido de que ella está consolidada y unida en su diversidad, sea lingüística, religiosa, o matiz de su piel, reconocer nuestras limitaciones o potencialidades para con ello fortalecer y forjar un destino común y el futuro de las nuevas generaciones de peruanos.

No me cansaré de invitar a los niños y jóvenes de ahora, los viejitos del mañana, leer y releer a los peruanos que nos precedieron, como por ejemplo, a nuestro José María Arguedas y su novela “Todas Las Sangres”, publicada en 1964, donde dibuja un retrato de los distintos escenarios del devenir socio cultural andino, proyectado a la propia y grande identidad peruana, diversidad tan grande como su inmensa geografía y,  tan grande e inmensa como el legado que José María nos dejara como heredad perpetua, tan grande, como su inmenso corazón, que irrigaba todas las sangres peruanas.

Definitivamente, los peruanos, no nos atrevemos al dar un paso adelante para reafirmar nuestro ser apegado a este suelo, en cuyos cementerios reposan los huesos de nuestros mayores y empecemos a forjar un nuevo destino. Por qué tolerar esta tercera ola comunista perversa, que lo único que persigue es la degradación institucional, progresía populista, bandera de la izquierda dogmática travestida de un ropaje “nacionalista” que solamente es experta en amar a los pobres, y cuando toman el poder, si los peruanos lo permiten, los multiplican. ¡“Firme y Feliz por la Unión”! Lema que cobardemente los peruanos no hemos sabido defender!