LOS ORÍGENES DEL PENSAMIENTO EDUCATIVO PERUANO
Entre los 15 volúmenes de la Colección Pensamiento Educativo Peruano, gran logro investigativo y editorial concretado por Derrama Magisterial en el año 2013 para promover el conocimiento de la historia de la educación peruana, se halla el título Aprender e instruir en los Andes, siglos XV – XVI, de Enrique González Carré y Fermín del Pino – Díaz. Trata sobre los orígenes del pensamiento educativo en el Perú y su desarrollo hasta el momento en que, ya durante la Colonia, los jesuitas implementan su modelo educativo.
Particular interés suscita el estudio que hace González Carré sobre las formas y procedimientos de los pueblos prehispánicos del país para tomar conocimiento de su ambiente natural y sus recursos.
La tesis desplegada por el destacado antropólogo e historiador sancristobalino es que el pensamiento educativo peruano es muy antiguo e inicia su desarrollo desde hace unos 12,000 años, como parte del área cultural andina.
A esta área cultural, considerada básicamente contradiccional, se la identifica por la dispersión de elementos culturales y por su significación histórica en cuanto las sociedades que la habitan participan de procesos económicos y sociales que las interrelacionan, configurando con ello, en sus aspectos fundamentales, un esquema procesal común a todas ellas.
Esta unidad y diversidad le permitió al hombre andino desarrollar múltiples mecanismos para usarlos en su beneficio, creando procedimientos de adaptación a las condiciones naturales dadas.
“Estos mecanismos y procedimientos – escribe González Carré- fueron transmitidos en el tiempo, entre generaciones, como una herencia de conocimientos y prácticas culturales que cada nueva generación debía poseer para poder vivir. Se capacitaban de esta manera mediante la observación de lo que hacían los mayores, imitando su ejemplo a través de un proceso de socialización y endoculturación. Esto, pensamos, configuró el proceso educativo”.
Aunque de modo muy rudimentario, se aplica desde el principio la autoeducación, como una forma de conservar los recuerdos útiles en la memoria, estimulado por la práctica repetitiva de los fenómenos que el hombre observaba y por los elementales procedimientos que empleaba en su vida diaria para obtener alimento.
Acota nuestro autor: “Producto de la aplicación de esta mecánica, los pueblos andinos, de recolectores y cazadores, se transforman en agricultores y criadores de animales, y también en constructores de aldeas y de templos para sus dioses. Más tarde serían arquitectos de ciudades, protagonistas de conquistas y guerras y, por último, organizadores de estados e imperios”.
El pensamiento educativo andino preincaico se condensa entonces en la interrelación de tres mecanismos de aprendizaje: aprender, observar y transformar.
¿Pero hasta qué punto en este tiempo estaba institucionalizado el conocimiento y sistematizada su enseñanza? No hay evidencia escrita de la existencia de un sistema educativo, salvo los datos obtenidos por la arqueología de piezas de cerámica, tejidos y conjuntos arquitectónicos.

