DE JAUJA A NOMADELFIA DE AHÍ A KAKISTOCRACIA

Manuel Oswaldo Chávez Pérez
Analista Político y Legal
Abogado Periodista
Presidente Fundador “Consultores Jurídicos Chávez Péres & Asociados» 
Presidente Fundador “Fundación Criptojuris»
 
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La provincia de Jauja es una de las nueve que conforman el departamento de Junín, y por el oeste, vecina del departamento de Lima. Xauxa, su nombre original, fue mutado por el río que baña sus tierras llamado Jauja. Muy entrado el siglo XX, Jauja cobró una popularidad inusitada, los médicos limeños recomendaban a sus pacientes ir a Jauja como único antídoto a la tisis que padecían, debido a su clima de valle templado y al sanatorio en ella instalado. Ir a Jauja, era ni más ni menos buscar una situación de satisfacción sin fin, habiendo encontrado un lugar paradisíaco, donde recobrar la salud perdida para luego retornar a una vida placentera y libre de preocupaciones. Para lamento de los jaujinos, esta bonanza terminó con la llegada en 1928 de la penicilina descubierta por el inglés Alexander Fleming y, en 1943 los estadounidenses Selman Waksman y Albert Schatz, descubren la estreptomicina contra la tuberculosis. Fin del paraíso jaujino.

Llegamos a Nomadelfia que en griego significa “la ley de la fraternidad”, fundada en 1948 por el padre Zeno Saltini, comunidad asentada en Grosseto, Italia, que reúne a católicos practicantes que intentan seguir un estilo de vida inspirado en los Hechos de los Apóstoles. Es en realidad, un verdadero intento por recrear la iglesia cristiana primitiva, siguiendo una vida inspirada en los Hechos de los Apóstoles. Zeno la llamó: “La ley de la fraternidad”; “La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre ellos” (Hechos 4:32). Puede usted, amable lector, regresar a Jauja pre penicilina o dar un salto a Nomadelfia del socialismo cristiano y, mirar el espejo de la realidad política, social y económica del Perú de hoy. En fin: «…que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son». Pedro Calderón de la Barca,

Ahora, de las paradisíacas Jauja y de la comunitaria Nomadelfia, los invito a aterrizar en el gobierno actual de la kakistocracia pura y dura, término acuñado por el profesor Michelangelo Bovero de la universidad de Turín. Señala el profesor, que la esencia, el summum de la   kakistocracia, es el gobierno de los peores. ¿Acaso, la actual cúpula del poder que desgobierna a 32 millones de peruanos, por naturaleza y sustancia que la sustenta, no está rodeada de bandas criminales, fiscalías dixit, que han entrado a saco (saquear) en toda la estructura del Estado? Mis amables lectores, para formar parte de esta kakistocracia ensombrerada, no hace falta poseer la mejor cualificación profesional, la mejor carta de presentación, es poseer un robusto prontuario judicial, cada cual más destacado dentro del más selecto mundo del hampa, incluyendo al jefe de la nomenklatura estalinista. Para muestra, una sarta de botones, tal cual lo ha calificado el Fiscal de la Nación, más de cincuenta y cinco ministros, la mayor parte de ellos, genéticamente forajidos integran esta kakistocracia que los “come cancha” vendieron a los peruanos. Decía SÉNECA: “Defender la vida plena y justa es el primer compromiso del hombre, y por él, de ser necesario, ha de rendirla, aceptando una muerte digna”. ¡Todo depende hoy y ahora, de los peruanos, seguir mirando desde el palco esta tragicomedia o actuar como hombres para salvar al Perú!