LAS VERDADES SIEMPRE GOZAN DE LA IMPOPULARIDAD

Michael Curi Dávila
Antropólogo

El pasado 8 de Febrero la “Asociación Cultural Arte y Tradición” organizó el conversatorio “Cambios y Permanencias en el Carnaval Ayacuchano”, que tuvo lugar en el auditorio de Centro Cultural de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga la cual fue transmitida por la pagina de Facebook de la misma asociación,  contándose con la participación del Sub Gerente de cultura turismo y artesanía de la Municipalidad Provincial de Huamanga, docentes de la escuela profesional de Antropología social de la UNSCH, y diversos representantes de diversas asociaciones culturales.

Bueno en este artículo nos ocuparemos de lo que se dijo en dicho conversatorio, y más concretamente de lo expresado por el Antropólogo Fermín Rivera Pineda, encargado además de dirigir la cátedra del curso de folklore en dicha casa de estudios.

El profesor Fermín Rivera da inicio a su discurso expresando lo siguiente:

“la cultura no se concursa, en ninguna parte del mundo se concursa solamente en Ayacucho y en el Perú” F. Rivera

Y efectivamente,  no se puede emitir un juicio estético entre diferentes manifestaciones culturales o artísticas, para entender mejor este concepto es preciso especificar la diferencia entre la “Técnica” y “Arte”, tema que además ha sido abordado ampliamente por la filosofía, la historia de las artes, etc.  Por ejemplo, se puede desarrollar un concurso de guitarra donde lo que se va a calificar es la técnica, que es el conjunto de reglas prácticas para ejecutar una cosa, en este caso la ejecución de un instrumento como lo es la guitarra, pero no se puede hacer un concurso entre la guitarra de Raúl García Zárate y la guitarra de Manuelcha Prado, porque ambas son expresiones artísticas totalmente diferentes, uno representa lo urbano, mientras que el otro a lo rural, pero al ser ambos Arte no están exentos de que se pueda emitir un juicio estético dentro de su propia cultura. Podríamos afirmar al respecto que algunos preferirán la guitarra de Gaspar Andía Fajardo versus la guitarra de Raúl García Zárate, ambos excelsos representantes de la cultura tradicional popular.

Con su característico tono irascible que deja poco o nada para el dialogo y el debate, el profesor Rivera se manifiesta en los siguientes términos entorno a los carnavales en Ayacucho

“Desgraciadamente el carnaval Ayacuchano lo han malogrado, lo están malogrando” F. Rivera

Es entendible que para un tradicionalista o purista como él, si cabe el término, le moleste que las cosas cambien, pero no es la labor del folklorista ser el guardián de mantener o conservar la “esencia” de las manifestaciones tradicionales y colectivas de la cultura. Por mucho que le moleste las cosas cambian, son dinámicas, en el libro “Folklore Derecho a la Cultura Propia”  elaborado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos se dice lo siguiente al respecto:

“No se trata de un proceso pasivo y estático. No es simple acopio de materiales. El folclore es una síntesis activa en la que intervienen los aportes de la cultura tradicional y los modelamientos del ambiente. Por más típico y representativo que un rasgo folclórico aparezca con respecto a una región o país, no es forzoso que sea de origen local o se le identifique autóctono y exclusivamente de la misma tierra que lo ve florecer. Su pureza no debe ser entendida en sentido estático. Por el contrario, ocurre con harta frecuencia que lo considerado por una comarca como propio, elevado a veces a la categoría de símbolo de los valores colectivos, peregrina milenariamente desde lejanas tierras, recorriendo muy diversos caminos y superando los obstáculos del espacio y del tiempo”. Pag. 16

Es ilógico querer moldear a los intereses personales un hecho social como lo son los carnavales en Ayacucho, y por más que nos incomoden estos cambios es el uso y la aceptación social la que termina imponiéndose.

El profesor Rivera tiene una visión un tanto particular de como se deben hacer las cosas en torno a la cultura, y que por razones ya expuestas discrepo ampliamente con él.

“No estamos viendo bien la esencia de los carnavales ayacuchanos, que debe seguir manteniéndose como antes” F. Rivera

Los cambios no solamente se dan en el ámbito folklórico, vamos a poner el ejemplo de la lingüística. La franja de mar que separa  las costas de los territorios de Inglaterra y Francia conocida comúnmente por los ingleses con el nombre de “English Chanel” (canal ingles) y denominada por los franceses como “La Manche”, que traducida al castellano significa “La Manga, esto a razón de la similitud del canal con una manga. Entonces sería lógico de esperarse que en el habla castellana esta debería llamarse el “canal de la manga”, sin embargo en algún momento a un ignorante se le ocurrió que la traducción de La Manche, era “La Mancha”, y es así como esta denominación termino por imponerse y como actualmente se le conoce a este espacio de mar, esto es un claro ejemplo de cómo un barbarismo puede imponerse por el mero hecho de su uso extendido, y aquí cabe mencionar lo que alguna vez manifestó el Filósofo romano Cicerón “El uso es pésima regla”. Ejemplos  como este hay muchos que incluso han sido aceptados por la Academia de Lengua Española.

Este mismo ejemplo se puede traspolar al carnaval ayacuchano, en algún momento alguien que trabajaba en la Sub Gerencia Cultura y bla, bla, bla, de la Municipalidad Provincial de Huamanga dijo ¿Qué hacemos con el carnaval en Ayacucho? ¡Ya sé!  ¡Hagamos un concurso…! Y el resto pues es historia sabida.

Estas cosas justamente suceden porque en estos órganos de gobierno no están las personas más idóneas, vayan sino a fijarse a ver si hay algún sociólogo, antropólogo, etnólogo, folklorista trabajando en la sub gerencia de cultura de la MPH, van a encontrar todo tipo de profesionales menos alguien que tenga que ver con el tema de la cultura, y lo mismo sucede con la Sub Gerencia de Patrimonio y centro Histórico, donde cosa va peor, todos son ingenieros, arquitectos, abogados, que seguramente desconocen que existe un patrimonio cultural material e inmaterial que necesitan la atención debida.

En otro punto el profesor Rivera con un alto contenido de resentimiento expresa lo siguiente

“había dos carnavales, el carnaval de los pitucos de los señoritos, que es el que hace el ño Carnavalón pues, al resto de la gente que le interesa el ño carnavalon señores, ¿se preocupan? ¡No! el ño Carnavalón es de los señoritos, del antiguo carnaval, de los que hacían su fiesta de disfraces acá en la municipalidad o en el club nueve de diciembre, con disfraces con su terno bien elegante con colombina y… que eso ya termino felizmente. Pero sigue el ño Carnavalón que es el carnaval de los señoritos oiga, no es el otro carnaval”

El problema aquí ya no son los cambios que se dan en el carnaval ayacuchano, si es antiguo o moderno, ¡no!, aquí el punto es claramente una lucha de clase. El discurso que el profesor Rivera expresa es totalmente racista, además de estar tremendamente equivocado en muchos puntos, o de manera consiente hacer afirmaciones que favorezcan a cierto grupo.

Cuando el profesor Rivera manifiesta “El ño Carnavalón es de los señoritos” ¿acaso no es una manera despectiva de referirse a una cierta clase social? ¿Acaso esta clase social está excluida de realizar o participar de festividades? En el texto “folklore y tradiciones Populares” en la (pag. 19) el antropólogo Enrique Gonzales Carré  dice lo siguiente:

“Pero si bien el folklore como ciencia tiene a las tradiciones populares y a los grupos humanos no cultivados en la educación moderna como núcleo de sus investigaciones, también es de su interés la conducta de quienes integran los grupos educados en la modernidad pero que también conocen y practican lo tradicional y lo popular. El folklore científico tiene especial interés en el material cultural producido que sea hecho folklórico y tradición popular, al margen del estatus social que tengan las personas que lo crean y practican”. G. Carré

El lenguaje porta la ideología, y en el discurso del profesor rivera existe claramente una ideología racista, donde se intenta crear ciertas creencias con respecto a los “otros”, en este caso a los que él llama los “Señoritos”, opiniones que no son favorables a estos, y que sirve para favorecer a otro grupo en particular con el cual él se siente identificado.

Ahora bien, en otro punto el profesor Rivera manifiesta también su incomodidad por la nueva conformación de algunas comparsas

“La antigua comparsa de las señoras que vendían puca picante en el mercado, se ha convertido en una comparsa de unos pitucos. La comparsa de los carniceros de la familia Garcia y Ludeña se ha convertido en Huamanga tunante pues.” F. Rivera

En los carnavales ayacuchanos existen elementos relacionados con la identidad, el estatus, y el prestigio, no estamos ante una sociedad estamental donde cada uno debe vivir y morir en el lugar donde ha nacido, y eso es lo consagrado por el discurso racista. Debemos entender que existe una movilidad social ascendente y descendente.

Lo preocupante de todo esto es que el video se ha compartido rápidamente en diferentes medios virtuales, como cuando uno hace un movimiento de cabeza de arriba hacia abajo en señal de afirmación ante lo dicho, y por si eso no bastaría con comentarios que lo respaldan.

Lo peligroso de este tipo de discursos es cuando estas creencias se convierten en ideologías de un grupo radical o de un gobierno, y ya sabemos muy bien los ayacuchanos qué es lo sucede cuando eso ocurre.  Como un amigo mío alguna vez dijo, las grandes mentiras gozan de popularidad.

Bueno para los que no vieron el video aquí les dejo el link.