LOS BUENOS CUENTOS DE AVELLANEDA
DELETRAS
Urbano Muñoz Ruiz
Grietas en el espejo (Lima: Ed. Altazor, 2020), de Julio Avellaneda, contiene seis narraciones que iluminan algunos aspectos inquietantes de la vida individual y familiar, los cuales se suele ocultar, para que no se resquebraje la apariencia de lo “normal”.
En ese sentido, se trabaja fragmentos del lado oscuro de la existencia humana: infidelidades, vidas que parecen fracasar en su orientación vocacional, el poder transformador de un libro en las manos de una suegra inconforme, la violencia en el mundo del adolescente, en fin, diversos momentos cruciales.
Así, el primer cuento, “Retrovisor” trata de la incomodidad que siente un hombre dentro de un taxi al percatarse que ha sido descubierto como esposo infiel. Resulta que este hombre, su esposa y la madre de él toman los servicios del vehículo; las mujeres y el taxista conversan animadamente motivados por un escándalo que se acaba de producir en la calle: una mujer ha descubierto a su esposo caminando de la mano con su amante.
A través del espejo retrovisor, el chofer, un negro hablador, mira sonriente al hombre que viaja al lado de su esposa y su madre, al tiempo que dice “el señor sí que es un excelente varón, no creo equivocarme”, “este señor es un premio, ja, ja”. El aludido entiende que el chofer, cuya cara ya le parecía conocida, le ha visto andar tomado de la mano con su amante e incluso ingresar a un hotel. Preocupado, espera que en algún momento termine delatándole, sobre todo cuando el chofer anuncia a las mujeres que quiere decirles algo; su ansiedad cesa al terminar el viaje y, al despedirse, el chofer le dice: “¿Verdad que un hombre tiene sus necesidades, hijo?”.
En “Mirada reescrita”, el segundo cuento, se narra sobre lo dramático que puede ser para un joven indeciso y poco comunicativo, el hecho de que una noche, en la casa familiar, se reúnan sus padres y otras personas “importantes” para discutir sobre su futuro.
El joven, quien ha sido obligado a estudiar una carrera universitaria elegida por su padre, y que a él nunca le ha apasionado, oye la discusión desde cierta distancia y quisiera intervenir para decir lo que piensa sobre su propia vida. Su drama interior aparece en toda su magnitud, teniendo como trasfondo las siluetas algo tenebrosas de las personas que discuten en una suerte de claro al centro de la sala. Las voces no siempre comunican lo que quisieran decir las siluetas. El joven aludido quisiera que se dejara oír su madre, la única que le comprende pero que no tiene el valor suficiente para defenderlo ante los demás.
El despertar sexual y el gozo por matar son temas del tercer cuento, “Bicho en el rincón”. La trama gira en torno a una anécdota de cuatro adolescentes emparentados, quienes al realizar la limpieza de una casa abandonada encuentran una rata y la queman viva, entre risas y comentarios sobre las primeras experiencias sexuales de algunos de ellos. El personaje narrador, quien es el menor de los adolescentes, intenta concentrarse en los comentarios, mientras se estremece ante el sufrimiento de la rata.
“Un libro en casa de Matilde” es un relato hilarante. Matilde, una viuda cuyas tareas son administrar la pensión de su difunto esposo, vender cosméticos por catálogo y entretenerse con telenovelas y realities, está preocupada porque su hija Judith quiere ligarse con Gregorio, un abogado de medio pelo que se gana la vida como oficinista en un ministerio. Desearía que Judith se fijara en alguien que “valga la pena” y no en uno como Gregorio, cuyo pasatiempo es coleccionar iguanas y su máximo sueño, comprarse un cachorro de tigre. El hombre es tan corto de luces que en algún momento hasta le lanzó un piropo raro a Judith: “usted es bella como una iguana”. Pero Judith está decidida a casarse con él, sintiendo que ya se le van yendo los años.
Lo más divertido es que a Gregorio se le ocurre regalarle por su cumpleaños un ejemplar de El arte de amar, de Erich Fromm, creyendo que se trata de un libro romántico. Matilde, quien al igual que Judith, no tiene la costumbre de leer, se sorprende con el regalo. Un día, de tanto darle vueltas al libro, se anima a leerlo y descubre que se trata de un texto escrito para desanimar a los que creen estar enamorados sin saber lo que es realmente el amor. Lo que sigue es el tremendo esfuerzo que hace Matilde, quitándole el tiempo a su pasatiempo favorito frente al televisor, para entender el contenido del libro y utilizarlo en contra de Gregorio, convenciendo a Judith sobre las malas intenciones de su novio, que a su entender son desanimar a la muchacha por su falta de madurez para el amor. Y lo va a lograr, sin que el ingenuo de Gregorio llegue a entender cómo su romance con Judith se ya yendo al traste por su propio error de regalar un libro sin haberlo siquiera hojeado.
Siete sucesos que ocurren casi en el mismo instante en diversas partes del mundo y que tienen en común el estar asociados a momentos cruciales de la existencia son materia del cuento “En dos patas”.
El libro concluye con “Antes del draft”, relato donde un padre impaciente, fastidiado hasta la desesperación por todo el bullicio que arman sus dos hijos adolescentes en la habitación que comparten, se resigna a esperar la llegada del día en que ellos dejen de ser unos “niños” y le dejen vivir en paz.
Definitivamente la vida humana tiene sus grietas. Fisuras que nos recuerdan el desafío de buscar siempre el equilibrio entre el defecto y el exceso, para lograr una existencia virtuosa, sana, según preconizaba Aristóteles en la Grecia antigua. Ello sigue siendo un ideal, frente a la realidad que bien mirada tiene siempre su lado claro y su lado oscuro, su Edén y su infierno.
La prosa de Julio Avellaneda (Chiclayo, 1981) es precisa y transparente, merced a lo cual puede abordar sin mayor dificultad cualquier tema de la cotidianeidad humana y mostrar su lado oscuro. Buen libro el suyo, desde la primera línea que atrapa el interés del lector y lo lleva con diferentes tonos emocionales, cómico, dramático, tragicómico, hasta finalizar de un modo sorprendente, como resulta siendo la vida misma que no obstante sus grietas debe continuar.

