¡CARTA ABIERTA: PEDRO, VETE YA, MAÑANA ES TARDE !

Manuel Oswaldo Chávez Pérez
Analista Político y Legal
Abogado Periodista
Presidente Fundador “Consultores Jurídicos Chávez Péres & Asociados» 
Presidente Fundador “Fundación Criptojuris»
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Ante todo, permite que me dirija a ti por este medio y, sobre todo, tomando la confianza de tutearte, tú sabes bien como somos los shilicos (celendinos) francos, abiertos y, sobre todo, hermanos del alma, con propios y extraños. Así que, con tu gentil aprobación, te voy a hablar sinceramente. Mira Pedro, tal como titulé esta carta, le dicen ahora abierta, es el momento que tomes la mejor decisión de tu vida, nada que des un paso al costado ni mucho menos uno al frente, es hora que renuncies al puesto que tienes en la silla esquiva y te vayas a Tacabamba.

Mira Pedro, no te pongas a escuchar al Aníbal, tú bien lo conoces, “El Iracundo” le dicen, él seguramente te dirá, ni hablar de esa insensatez ¿te has vuelto loco? ¡No señor, usted muere aquí con las botas puestas! Seguramente te hablará de Lucho, aquél que se pegó un tiro antes de entregar la silla. Pedro, tampoco escuches a los ayayeros que cual moscas en leche te dirán, ni hablar señor presidente, el noventa y nueve por ciento de los peruanos lo aman y están dispuestos a poner el pecho por usted, falso, de toda falsedad. Huye de ellos mi querido Pedro, ni “El Iracundo” ni tampoco los ayayeros pagarán un día de cárcel por ti. Escucha hermano Pedro, ellos no pasarán un sólo día viendo el sol de Piura ni la luna de Paita en cuadritos. Hazme caso, vuelve ya a Tacabamba, mañana será tarde.

Tú sabes hermano que los shilicos somos expertos negociantes, por lo que me he permitido analizar tu situación jurídica si tomas HOY la decisión de renunciar a la silla, que ha sido muy esquiva contigo hermano. En primer lugar, Pedrito, quiero que preguntes al Iracundo, que, si convocaras ya, pero ya, a la nueva junta directiva del Congreso para plantearles tu indeclinable renuncia a cambio de una garantía, óyelo bien, que te garanticen una amnistía absoluta de conformidad al numeral 6, artículo 102 de la Constitución Política del Perú (jamás Carta Magna). Fíjate Pedro, la amnistía que decretara el Congreso a favor de tu persona, lavaría y pasaría al olvido las ofensas que supuestamente hubieras cometido mientras ocupabas la silla esquiva. Esa garantía te la deben firmar, sellar y refrendar testigos hábiles. En todo caso Pedro, no te correspondería el indulto presidencial, pero sí una La Ley de Punto Final si tuvieras una causa penal abierta. Pregúntale al Iracundo.

Imagínate ya en Tacabamba, preparándote para ir a visitar la chacrita, luego de haber tomado tu caldo verde preparado con el amor de tu mamita, oirás el mugir de tu vaquita al verte nuevamente, ese día seguro te dará más leche. Y lo más grande Pedrito, volver a dar clases en tu pequeña escuelita, el alborozado abrazo de los niños y llenar del polvo de tiza blanca tus manos. Para finalizar esta carta abierta, te deseo lo mejor Pedro, siempre y cuando me hagas caso: ¡Vete ya hermano, mañana es tarde!