MECANISMOS DE LA POSVERDAD

Urbano Muñoz Ruiz
Docente en la Universidad Nacional  San Cristóbal de Huamanga
Poeta, narrador y ensayista
Magister en Comunicación Social – UNMSM

“La verdad no se descubre, se inventa”, sostuvo el filósofo Karl Popper. Esta idea tuvo eco entre los intelectuales en el siglo XX. Vargas Llosa hasta publicó, entusiasta, un artículo al respecto en el diario español El País. Creo que el neopositivista Popper ya anunciaba lo que vendría décadas después y ahora lo estamos viviendo: el tiempo de la incertidumbre, signado por la velocidad de las transformaciones tecnológicas y los cambios que ocurren en la cotidianeidad, la centralidad de la comunicación y, principalmente, porque ya no se tiene claro a qué llamamos verdad.

Todo se relativiza y, en los casos más extremos, cuando se busca desinformar a la gente hasta se hacen pasar por verdades a las mentiras. Esto último ocurre en gran medida en los medios de comunicación masiva y en las redes sociales, en los que se hace cada vez menos periodismo de verificación y, por el contrario, se tiende a construir “verdades” que no se basan en hechos objetivos, sino en prejuicios y emociones. La finalidad no es otra cosa que la desinformación para engañar a la ciudadanía. Esto es lo que se llama la posverdad o fake news (noticias falsas), materia que aborda Jaqueline Fowks en su libro Mecanismos de la posverdad (Lima: FCE, 2017).

Fowks sostiene que el impacto del fenómeno de la posverdad en las redes sociales es más grave, cuando la “verdad” (falsedad realmente) se viraliza y la audiencia lo toma como cierta. Los efectos pueden ser perjudiciales para los afectados y, en última instancia, generar desconfianza frente a los generadores de mensajes: los medios de comunicación y los prosumers (productores y consumidores de contenidos, no siempre profesionales de la información).

Detrás de la posverdad hay, sin duda, todo un mecanismo bien montado por grupos poderosos. Y a su desentrañamiento se aboca la autora del libro, a partir del análisis de casos emblemáticos en el Perú, Colombia, Chile y México, países con instituciones democráticas débiles. Asimismo, identifica y explica las motivaciones que originan al fenómeno y sus consecuencias.

Los mecanismos de la posverdad son diversos y van desde utilizar estereotipos y estigmas como “terrorista” y “violentista” a los que no están de acuerdo con ciertas posiciones, hasta la simulación de “realidades” antojadizas o “puestas en escena” mediáticas, verdaderas teatralizaciones utilizando una parte de la verdad para activar los prejuicios y emociones de la gente, con el único propósito de desinformarle, haciendo pasar a las falsedades como cosas ciertas.

¿Quiénes ganan con la construcción y difusión de las informaciones basadas solo en prejuicios y emociones? Casi siempre los grupos de poder: las transnacionales. Un ejemplo en Chile son las transnacionales interesadas en las hidroeléctricas y la industria forestal en territorio mapuche que, merced a sus aliados en el campo mediático (sobre todo en la televisión y las redes sociales), descalifican como “terroristas” y a fuerza de mentiras los hacen procesar judicialmente a los activistas del pueblo originario que defiende su territorio.

Otro ejemplo emblemático de cómo funcionan los mecanismos de la posverdad, que recuerda Fowks, es lo ocurrido en el Perú durante el conflicto social ocasionado por el proyecto minero Tía María. La policía le “sembró” a un activista herido un objeto punzocortante mientras era llevado para ser atendido en un centro de salud y la imagen del activista asociado al objeto de marras fue difundido por los medios masivos afines al Gobierno, con la clara intensión de hacerlo pasar como “violentista” y llevarlo a la cárcel.

¿Quiénes pierden con la posverdad o fake news (noticias falsas)? Los pueblos indígenas, las minorías, los sectores con escaso o nulo acceso a los medios de comunicación masiva y redes sociales, es decir al poder mediático.

¿Estamos asistiendo a la escenificación de la desconfianza? ¿Dónde quedó la ética periodística? Y desde la ética, ¿es posible diferenciar a los profesionales de la información de los profesionales de la mentira? Son algunas de las interrogantes de la autora en la parte final del libro.

Jaqueline Fowks es periodista, editora e investigadora. Ejerce la docencia en Ciencias y Artes de la Comunicación en la PUCP, asimismo colabora para el diario español El País. Es autora de Chichapolitik: la prensa con Fujimori en las elecciones generales 2000 en el Perú (2015), y ha editado Prensa extranjera en el Perú: 50 años de historias (2016).