HISTORIA DE UN FRAUDE
Durante el proceso electoral del año 2000, Vladimiro Montesinos, instaló una maquinaria mafiosa, con el objetivo de manipular las cifras y perpetrar un fraude; para ejecutar su maquinación, el siniestro exasesor presidencial, corrompió autoridades, como Alipio Montes de Oca (JNE) y José Portillo Campbell (ONPE), quienes tenían órdenes de favorecer a Alberto Kenya Fujimori Fujimori.
En la ejecución del plan, destacó, maquiavélicamente, el oscuro funcionario José Portillo, quién cada vez, que los periodistas solicitaban información, mostrando documentos, respondía “papelito manda”, según Martha Hildebrandt, la frase expresa que ningún acuerdo vale si no está escrito; este argumento utilizó Portillo para negarse a proporcionar datos concretos sobre las elecciones.
Portillo fue procesado por una denuncia periodística que hizo la Unidad de Investigación de El Comercio, conocida como el ‘Caso del millón de firmas falsas’. El decano de la prensa nacional, reveló que 400 personas habían falsificado ¡más de un millón de firmas! para que el movimiento Perú 2000 (que postulaba a Alberto Fujimori) se inscribiera ante el Jurado Nacional de Elecciones.
La investigación reveló que los 400 falsificadores contratados habían trabajado las 24 horas, en tres turnos, durante todo el mes de noviembre para superar las 496,847 firmas que exige la ley, a los falsificadores se les entregó copias de los planillones de la ONPE. Allí estaban los nombres y apellidos, números de libretas electorales, firmas y huellas digitales de los ciudadanos votantes.
Antes de ello, en los años 90, Montesinos, había tenido una participación criminal al perpetrar desde las sombras, la compra de conciencias, ante la falta de una mayoría en el congreso, negoció votos a cambio de prebendas, se recuerda, una frase curiosa, cuando uno de los parlamentarios prestó juramento y mencionó la frase “por Dios y por la Plata”, al parecer fue un error lingüístico.
Sin embargo, la maquinaria siniestra de Valdimiro Montesinos, fue puesta al descubierto cuando “Popy” Olivera, un mediocre personaje sin instrucción, que servía a un juez, y que luego alcanzó notoriedad, cuando fue elegido diputado y protagonizó una pelea con el aprista Rómulo León (padre de Luciana) Este sujeto logró obtener un video que comprometía al siniestro asesor de Fuji.
La difusión del video mostraba a Montesinos, en una salita, comprando conciencias de autoridades y medios de comunicación para destruir a los oponentes de Alberto Fujimori, a quienes difamaba; el exasesor entregaba sumas de dinero desproporcionadas, que generaron un enorme forado al erario nacional; hoy estas prácticas vuelven, a través de los llamados kenjivideos
Esta manera de actuar, filmando al enemigo, para obtener pruebas que lo incriminen, y que tanta polémica ha causado, linda entre lo legal y lo ilegal; es legal cuando constituye indicios para desarrollar una investigación; es ilegal cuando afecta a las personas que están involucradas, sin embargo, estas prácticas se aplican en el mundo; para develar crímenes, mafias y a los corruptos.

