CUARENTENA PRODUCTO DEL DESGOBIERNO MORADO
Sagasti nos vuelve a encerrar y personalmente creo que todo esto es producto del desgobierno Morado. Si las empresas privadas han podido montar plantas de oxígeno, como en Lurín, Lima, el Gobierno también ha podido.
En Tingo María, región Huánuco, la población se unió a la iglesia y a clubes particulares como el Rotary, y montaron su planta de oxígeno. Todo ello con unas cifras que seguro para la caja del Estado sería un sencillo.
¿Por qué el gobierno no ha hecho esto que sí hizo la empresa privada y las personas con muchas ganas, como los tingaleses? Me cuesta pensar que es porque no les da la gana o no les va a traer rédito político, que es lo que siempre buscan los gobernantes.
Cuánto me gustaría escribir que por fin el Gobierno está dando el ejemplo y todos los tigres del Ejecutivo se están moviendo para hacer cosas que favorezcan al manejo positivo de la pandemia.
Pero no. Tenemos que nombrar al laboratorio Farvet, de Chincha, que pese a algunos problemas ha estado investigando, haciendo ensayos, etc. para elaborar la vacuna peruana.
Tenemos que nombrar a los biólogos nacionales del laboratorio peruano BTS Consultores SAC, quienes ya tienen todo listo para producir y comercializar la prueba molecular peruana, que es bastante similar a la recomendada por la OMS, y además tendrá un costo de 20 soles (sin IGV y solo disponible únicamente para laboratorios, clínicas e instituciones públicas).
El proyecto fue concretado por los biólogos peruanos Luis Saravia Cahuana, Milagros Zavaleta Apestegui y Aldo Flores Pérez. Vale la pena mencionar a estos peruanos.
Qué bueno sería decir que esas medidas o acciones de crear la vacuna peruana o la prueba molecular también peruana, hayan sido iniciativas del Gobierno.
Pero por un desgobierno Morado, probablemente empiecen a aumentar la cifra de quiebras de restaurantes, teatros, pequeños minimarkets. Yo no voto ni fregando por Julio Guzmán, el líder de todos éstos.
Pero bueno, también hay que mirar la paja en el propio ojo. Usamos mal la mascarilla en la calle, no guardamos distanciamiento social. Decimos no hay plata pero para las chelas siempre hay. Las pichangas futboleras ya eran como si no hubiera pandemia. Comemos en “los agachaditos” de la calle.
Nosotros también tenemos la culpa y ojalá este nuevo encierro nos sirva para recapacitar y también evaluar nuestras propias medidas para frenar la curva creciente de contagios.
Se dice que la nueva variante de Manaos, Brasil, es 30% más letal. Tenemos que estar preparados para su llegada.
Otra cosa preocupante es que si en medio de la pandemia empiezan los saqueos. Me atemoriza que los policías no saquen sus armas de miedo a ser enjuiciados por organizaciones de Derechos Humanos.
Eso debería también pensar Francisco Sagasti, porque en teoría es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, que últimamente las tiene desarmadas.

