SENDERO LUMINOSO Y SUS HIJOS PUTATIVOS
Putativo es un adjetivo que se emplea cuando las personas califican a un individuo como algo que en realidad no es, como, por ejemplo, «hermano putativo», «tío putativo», «hija putativa». Deriva del latín putatiVus, que indica ‘reputado’ o Considerado’. «Entre los ejemplos más conocidos está el de José, padre de Jesús de Nazaret. En este caso, se hace referencia al padre putativo y al hijo putativo.», para mayor reflexión, consulten, El Libro de Familia, del Código Civil del Perú de 1984. (Luis Arturo Salvatierra Valencia). Pero yo no me voy a referir a la familia ensamblada: que muy seguramente serán las gue tengan mayor relevancia en el Perú de mañana. Voy a señalar a los hijastros de sendero luminoso, que todo peruano conoce, por haber sufrido en carne propia la barbarie de su progenitor, el «presidente gonzalo», alias «el cachetón».
La Dirección Contra el Terrorismo (Dircote) y otros organismos de seguridad del Estado, así como los senderólogos, a los cuales me remito, han establecido un patrón de comportamiento de la formación política marxista: leninista: maoista: «pensamiento gonzalo», ramificada en freinta cuatro (34) facciones filo terroristas- Con este sustantivo califico a las personas que, agrupadas, participan en una organización con fines extremistas. Señores, vamos a dejarnos de eufemismos: que socialmente consideramos ofensivos o de mal gusto; es la hora de llamar al pan, pan y al vino, vino. El Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), el Conare-Movadef, creado por sendero luminoso en su segunda etapa: para luego engendrar un nuevo hijo putativo: la Federación Nacional de Trabajadores en la Educación del Perú (Fenatep); todos y, los que faltan, son la concentración de los hijos putativos de sendero luminoso. ¿Qué podemos esperar de seres genéticamente fanáticos, violentos y extremistas? Solamente la barbarie. La primera copla poética en el Perú, fue escrita por el soldado Juan de Saravia y dirigida al gobernador de Panamá, don Pedro de los Ríos, a quién le dijo: «Pues señor gobernador, mírelo bien por entero, que allá va el recogedor y acá queda el camicero». Segundo viaje de Pizarro. Ahora y aquí en este Perú republicano ¿Quiénes serían los carniceros? Benévolo lector, añade, como hijos putativos de sendero luminoso, a los mal llamados caviares, yo los considero unos «come cancha» y, a los medios que son la caja de resonancia y lacayos del «presidente gonzalo» y por carambola del aún presidente, Pedro Castillo.
El General, Óscar Arriola, jefe del Dircote, dijo directamente al aún mandatario, Pedro Castillo: «Señor presidente, nunca bajaremos los brazos contra una amenaza terrorista, y en esa sintonía debemos estar todos, es por eso este homenaje», volviendo a señalar enérgicamente que las fuerzas del orden jamás «bajarán los brazos ante una amenaza terrorista». 12/09122, al cumplirse 30 años de la captura del genocida «presidente Gonzalo», alias el «cachetón». Más claro ni el agua. El exjefe del GEIN: general: Marco Miyashiro, en una entrevista, entre otras verdades señaló: «Quería, más bien, llamar la atención de cómo, a pesar de que han transcurrido 30 años, aparentemente nuestra ciudadanía no aprendió la lección y, digamos, se durmió en los laureles. Porque fue encarcelado (el cachetón), más su pensamiento se fue divulgando y, a pesar de todas las atrocidades, los derivados a través de organismos generados actualmente se encuentran en el poder». «¿Qué somos nosotros? Una sociedad amnésica: una sociedad ingrata. Todos los peruanos hoy día deberíamos haber estado con nuestras banderas blancas en nuestras ventanas, en las puertas de nuestras casas. iTerrorismo nunca más!», 11/09/2022, Perú 21, entrevistado por, Alexander Villarroel Zurita. Continuando con la cruzada por la democracia, me pregunto: ¿Será que el silencio de los peruanos, ante el asalto a las instituciones del Estado por los sendero-comunistas, significaría que nos han castrado nuestra dignidad, nuestra peruanidad? Que cada quién, como dueño de su verdad: responda a esta inquietud.

