LA MITA MINERA, HATUN SORAS Y EL ANDAHUAYLAZO
El título, es una tríada malhadada de nuestra historia, es nuestro tiempo real, de esta peruanidad plagada de acontecimientos que se pierden en lo que tratamos de percibir como si nos pertenecieran de alguna manera. A veces, tan lejana, como perdida en la bruma de consejas y recuerdos de tiempos idos, intemporales y abstractos, pero otras, el lenguaje del tiempo es eterno y nos habla a través de la historia, la nuestra o la prestada. ¿Cuánto nos pesa nuestra historia, será indeleble y permanente como el tiempo, los sucesos históricos han marcado o la huella de ellos ha configurado nuestra identidad como peruanos? ¿Son acaso indelebles en la conformación de nuestra identidad nacional? De la sensación o marca dejada por estos tres eventos históricos disímiles, pero unidos en el infinito tiempo, son, para mí, una de las características o peculiaridades propias de los peruanos, que, en estas cortas líneas, trataré de dibujar.
La MITA MINERA, en el año 1.575, ya colonizado el Perú, el Virrey Francisco de Toledo estableció un sistema de trabajo forzoso (esclavitud) la mita minera, que obligaba a hombres adultos entre 18 y 50 años a trabajar en las minas de plata y mercurio, en Huancavelica, cuyo símbolo indeleble aún lo podemos apreciar en el grito de la piedras de Sacsamarca, a cuatro kilómetros al suroeste de Huancavelica, apiladas en una tristísima capilla y en remedos de viviendas construidas con piedras, mortero de cal y unas centenarias tejas andinas. En lugar de plaza, un pampón, donde un cura ungía desde un lúgubre balcón, los santos oleos a aquellos desventurados que ingresaban por la boca de la mina para nunca más ver la luz del sol. Los españoles comenzaron a explotar la mina de mercurio, llamada Santa Bárbara en 1566, descubierta por un lugareño llamado Ñahuincopa. Huancavelica se convirtió entonces, en una de las minas más importantes de todo el continente americano debido a que era la única que contenía mercurio (único mineral metálico líquido)oro y plata. El nombre de Huancavelica, deriva de los vocablos quechuas wanka willka, “piedra sagrada”, que se desdibujó, lavada con la sangre de miles de nativos, que sembraron sus huesos en los socavones de las entrañas andinas. Visitar estos históricos lugares, nos libera del mote de fomentar una “leyenda negra”, sí, fue una peste negra la que se abatió sobre estos pueblos milenarios, con la mita minera, el reparto, la encomienda y el corregimiento. ¿Qué sabemos los peruanos sobre la pobre Huancavelica de hoy?
Elegí como nombre para mi columna: HATUN SORAS, publicada gracias a la Agencia Prens Perú, para que nunca se olvide a Hatun Soras, Provincia de Sucre, Ayacucho, donde, como repito, el 16 de Julio de 1984, hace 38 años, los bárbaros del “sombrero luminoso” comandados por victor quispe palomino, asesinaron vilmente a 104 humildes peruanos. Hoy, la historia tristemente se repite en el Vraen, Vizcatán: Sendero vive y ha vuelto con sed de sangre inocente, no más indolencia. ¿Qué hemos hecho por Hatun Soras?
El Handahuylazo (01/01/2005), se viste de fiesta, Antauro Humala está libre. El 2009 recibió una condena de 25 años, por el asesinato de cuatro inermes policías, crimen cometido bajo la bandera de una justa rebelión. La rebelión, no está amparada por el Artículo 46° de la Constitución Política Del Perú (jamás Carta Magna) por lo tanto, es un sinónimo de sedición, motín, levantamiento o revuelta. ¿Qué opinan los demócratas? El etnocacerismo es, sobre todo, la exaltación de la “raza cobriza”. El nazismo, también llamado nacionalsocialismo o Partido Nazi, fue una ideología política surgida en Alemania, que, entre otros postulados, enarbolaba la primacía de la “raza aria”. ¿Sera el etnocacerismo el fascismo andino, que no pide perdón ni tampoco olvida? Ha sido liberado un falso profeta que no pide perdón. Su ideología propicia un apartheid o segregación racial como la que existió en Sudáfrica. Es un sembrador de odios. En 1964 fue publicada la novela “Todas Las Sangres” del inmenso José María Arguedas. Es clarísimo que los pobladores alto andinos están olvidados por el gobierno central, pero en el Perú, no se debe propiciar, ni permitir, una rebelión sangrienta, como la que llevara a la muerte a Rendón Willka. “Porque se presentarán falsos mesías y falsos profetas, que harán cosas maravillosas y prodigios capaces de engañar, si fuera posible, aún a los elegidos de Dios.” (Mateo 24:24) ¡Estamos advertidos! Después, sólo quedará el llanto.

