LOS DIEZ MANDAMIENTOS EL NUEVO DECÁLOGO ROJO

Manuel Oswaldo Chávez Pérez
Analista Político y Legal
Abogado Periodista
Presidente Fundador “Consultores Jurídicos Chávez Péres & Asociados» 
Presidente Fundador “Fundación Criptojuris»
 

En principio, pido perdón a judíos y cristianos por el título que elegí para esta columna, pues conozco, que para nosotros los creyentes, estos mandamientos expresan de la Ley de Dios. El Decálogo o los Diez Mandamientos, puedes releerlos, estimado lector, en el libro del Éxodo, Capítulo 20 en el Deuteronomio en su Capítulo 5: 6-21, ambos, del Antiguo Testamento. En todo caso, recurro a la clemencia de quienes se sientan ofendidos por el encabezamiento de esta nota y, con la debida disculpa, trataré de descifrar el Decálogo del nuevo presidente de la hermana República de Colombia, economista Gustavo Petro, ¿Será que la mitad de los colombianos llamados a votar, es decir “el pueblo”, en la concepción los sendero-marxista-maoista, ha topado con una verdadera ‘petrus’? Que en castellano significa piedra. Ya veremos.

Gustavo Petro, siempre ha enarbolado las banderas de la ruptura y el cambio, él se cree un predestinado y, siendo así, dice ser la única persona que puede salvar a Colombia. Qué suerte la de los colombianos, ha llegado su “mesías” en carne y hueso. Petro, se deslinda de la izquierda con el cuento de ser progresista, el sarampión que afecta a todos los “progres” de Latinoamérica, es un pecado  asociarlos con las guerrillas marxistas de las farc, elenos, o con paramilitares. No señor, él es tan puro que jamás propició un asalto al poder, y su paso por el M19 (guerrilla nacionalista) solamente fue la de un joven explorador (scout)  que estaba de excursión al momento que esta guerrilla acabó a sangre y fuego en la toma del Palacio de Justicia, perpetrado en Bogotá, el miércoles 6 de noviembre de 1985.

El asalto dejó un saldo de 101 muertos,​ entre ellos once (11) Magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Por lo tanto, Petro, nunca avivó el conflicto armado que por 60 años masacró a los colombianos y a sus instituciones. Fue alcalde de Bogotá, senador y ahora presidente. Petro, profesionalmente está bien formado. ¿Me pregunto, si el próximo presidente de Colombia será Rodrigo Londoño, alias Timochenko o Timo? Gatillo alegre de las FARC-EP, y ahora premiado con una curul en el Senado, sin haber pagado un día de cárcel por sus miles de crímenes.

Petro y su Decálogo. Primero, la paz, siguiendo las recomendaciones de la Comisión de la Verdad, dirigida por un cura rojete; Segundo, disminuir la desigualdad en la sociedad, difícil pero nunca imposible; Tercero, su compromiso con las mujeres, tarea para Francia, la vice; Cuarto, el diálogo “con todos y todas”, puro lenguaje progre; Quinto, no gobernará contigo a la distancia; Sexto, estrategia integral de seguridad ¿Creando milicias?; Siete, una lucha a muerte contra la corrupción. Ojalá sobreviva; Ocho, medioambiente y la crisis climática, sin gasolina ni gas, volver a la leña y acabar con los bosques; Nueve, desarrollo de la industria, de la economía popular y del campo. Bienvenido señor; Décimo, la promesa de respetar la Constitución. Se la compro, pero al fiado. Ya veremos a los “constituyentistas” en pleno desarrollo y, finalmente, agregar la reforma tributaria, radicada el lunes 9 de agosto, impuestos para los más ricos. Palabra de economista magna cum laude. Aplausos de la galería. «Hoy necesitamos estar más juntos y unidos que nunca. Como dijo alguna vez Simón Bolívar: ‘La unión debe salvarnos, como nos destruirá la división si llega a introducirse entre nosotros’. Que se acabe la división de América Latina. Pero la unidad latinoamericana no puede ser una retórica, un mero discurso» Dixit Petro. ¿Con o sin la espada?