DE LA PROPIA HISTORIA

Alexandra Reverón
Columnista Prens

El Hombre es su historia, lo que cuenta de sí y para sí. El asunto es complejo si se quiere estudiar ¿A quién buscamos para hablar de la humanidad; les tocaremos la puerta a los historiadores, antropólogos, sociólogos, comunicadores o incluso, ¿psicólogos? ¿A cuál historia nos apegamos; la del diálogo o la del monólogo? Quizá Hamlet no estaba tan mal después de todo, porque en última instancia, la respuesta por el Hombre es, a su vez, la pregunta que se hace a sí mismo “¿Ser o no ser?”. Ésta parece ser la cuestión que acompaña a todo individuo, aunque sea por instantes de su existencia y determina en buena medida las decisiones que toman las personas (si es que se meditan). Las explicaciones científicas quedan cortas frente a esta interrogante tan personal y sin embargo, algún test de psicología social dice: – “¿Por qué emigraste? ¿Te preocupa más la familia, la situación económica, o política de tu país?”.

Es posible contestar: -” Me fui porque las condiciones materiales eran bastante precarias y desarrollar mi individualidad y reafirmarme de tal o cual manera es imposible si el día a día es una constante lucha por la supervivencia. Hablo de las dificultades para ir a trabajar (transporte, dinero, tiempo), estudiar o realizar cualquier actividad simple, como ir al banco y tener la cantidad de efectivo necesaria para comprar algún bien o servicio. Casi nada de esto era posible. Una vida normal es imposible con una inflación que es difícil nombrar. Además, casi todos se pusieron delgados, no había comida y cuando empezó a aparecer costaba mucho más que lo que se podía pagar con el sueldo”. O también es viable responder: – “Decidí irme en búsqueda de algo mejor, como lo hacen todos los desplazamientos humanos. Aún cuando las condiciones no están dadas, como por ejemplo, el pasaporte (porque mi gobierno me niega el derecho a la identidad), el dinero (porque tengo para sobrevivir por dos meses), la estadía y las personas (quizá culturalmente sea muy distinto al país que emigre) y especialmente, el estatus legal en el exterior”-.

Otra posible respuesta es: Decidí ser y existir y vivir, a expensas de las tropelías, de la violencia de los tiranos, del desprecio de los soberbios, la insolencia de los empleados, la lentitud de los tribunales, es decir, de los Estados, el oprobio de los trabajos mal pagados. Decidí contar mi historia, la del monólogo y la que construyo en el diálogo con los otros.