CUESTIÓN DE CONFIANZA, VACAS LOCAS Y OTRAS LINDEZAS
Paciente lector, cada uno de nosotros, tenemos una inclinación innata, sobre todo, manifestada como una actitud de fe hacia una persona, por lo que dice y, especialmente por lo que promete. Esperanzados en que esa confianza se traduzca en hechos, es decir, que tales promesas lleguen a ser verdad. Entonces mi estimado amigo, ¿Será cierto que no hay corazón traidor para su dueño? Sí lo creo. Gracias a la corazonada de quienes depositaron su confianza en un mentiroso compulsivo, al cual premiaron con la más alta magistratura del Estado, el Perú, se encamina a pasos agigantados al caos total. ¿Cómo calificarías tú, caro lector, al aún presidente de todos los peruanos, Pedro Castillo Terrones? ¿Habrá cometido una traición al pueblo que lo encumbró a la silla esquiva, será acaso un desleal al pueblo que dice amar? Tu respuesta debería tener muy en cuenta, que confianza es la actitud de tener fe en alguien o en algo, cuyo comportamiento, conducta o proceder, llegue a ser verdad. En resumen, confianza es fiarse de una persona que promete, por ejemplo, acabar con la corrupción, ser honesto, íntegro, insobornable, recto, digno por el amor al pueblo del cual procede y, en los hechos, hace todo lo contrario.
La bala de plata, que yo recuerdo, fue usada en la serie de televisión por El Llanero Solitario, quien galopaba por las tierras de Texas, para enmendar injusticias. Pues bien, Aníbal Torres alias El Iracundo, dice haber usado la primera “bala de plata”, si el Poder Legislativo rechaza su cuestión de confianza, como efectivamente lo hizo la Mesa Directiva, rechazando de plano su bala de plata. La segunda cuestión de confianza, de ser rechazada por el Pleno del Congreso, obligaría al aún presidente de los peruanos, a recomponer su gabinete de ministros y, si esto sucediera, quedaría habilitado Pedro Castillo Terrones, para disolver el Congreso y convocar de inmediato a nuevas y únicas elecciones legislativas, mediante un decreto de disolución, en este supuesto caso.
Para entenderlo sin más rodeos, este y no otro, es el planteamiento de esta pretendida “cuestión de confianza”, así Pedrito, se atornilla en el poder y aquí no ha pasado nada. Así está establecido en la Constitución Política, cerrar el congreso si la decisión de negar la socorrida cuestión de confianza, fuera tomada por el Pleno del Congreso. Para mayor ilustración, recomiendo leer en el Capítulo VI de la CPP sus artículos, 132, 133, 134. Ya no sería el iracundo quien usaría la segunda “bala de oro”, sería Betssy Chávez Chino, juramentada el 25/11/22 como nueva presidenta del Consejo de Ministros en reemplazo de Aníbal Torres, quien renunció luego del rechazo de plano por parte de la Mesa Directiva del Congreso a su cuestión de confianza. ¿No sería prudente que todos se fueran, tal como lo propone la diputada Digna Calle? Aunque a la hora de una interpretación auténtica de la CPP, el Reglamento del Congreso es una Ley de menor jerarquía que la Constitución Política, por lo cual, ante este conflicto, primaría la Constitución.
Si Betssy Chávez Chino, como nueva presidenta del Consejo de Ministros, hiciera efectiva la bala de oro (nueva cuestión de confianza) y, fuera negada formalmente por el Pleno del Congreso, se producirá la crisis total del Gabinete Ministerial,
en ese caso, yo invitaría al último diputado que, al salir, apague la luz en el edificio de la Plaza Bolívar. Pues ante el obstáculo procesal (rechazo de plano) se rechazaría la “legalidad” de la primera bala de plata; señala el artículo 134 de la Constitución Política del Perú (jamás Carta Magna) Omissis: “Disolución del Congreso. El Presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros. El decreto de disolución contiene la convocatoria a elecciones para un nuevo Congreso.” ¿Señores diputados, por qué tanto miedo a la “vaca loca” de la vacancia presidencial? Entiendan, de no vacarlo AHORA, los vacados serán ustedes, hasta por dos décadas o más. ¡Escríbanlo!.

