EL FALLIDO INTENTO DE SER ALCALDE

Kewin J. Espinoza Castro
Director de Prens Perú – Apurímac

La palabra “alcalde” refiere a la persona que fue elegida mediante el voto popular mayoritario para representar a la población una jurisdicción, sea de carácter distrital o provincial, como sucede en nuestro país. Legalmente es aquella persona que asume la responsabilidad administrativa, legal y económica de una municipalidad por un periodo de 4 años.

Sin duda alguna nuestros abuelos o padres pudieron haber mencionado la palabra “alcalde” con cierto orgullo de estar bien representados; el pasar de los años nos deja claro que alcaldes honorables y decentes cada vez existen menos; daría la impresión que cuando los burgomaestres empezaron ganar sueldos, se dio inicio a una camada de políticos locales que codiciosos de una cuota de poder, olvidaron el concepto total de servicio al pueblo.

Sea en sierra, costa o selva, hay jurisdicciones o pobladores que han tenido la suerte de tener destacados alcaldes; quienes no sólo plasmaron sus nombres en placas, también lo hicieron en la historia y la memoria de la población, en obras que datan de muchas generaciones atrás, pero que hoy son de uso público y gran servicio de la población en general.

El mi caminar por nuestro Perú, conocí a un alcalde del cual se dudó mucho por sus escasos conocimientos “intelectuales” y su proceder del campesino, pero que en verdad traía consigo un extenso sentir y sabiduría del campo, aquella autoridad la tenía clara y hoy se le recuerda bastante por la sorpresa que representó o el mensaje que nos dejó, un gobierno que articuló, dejó obras y que por supuesto quedó de manera positiva en la memoria del pueblo.

Pero que tan distante puede ser lo mencionado en el párrafo anterior, cuando un intento de alcalde (en realidad nadie lo eligió para ello, fue un tema legal que lo ubicó en el puesto) en otra localidad de nuestro país,  en una clara muestra de esfuerzos por ser el peor, bien es cierto que nadie nace sabiendo y en el proceso se aprende, pero ser doblemente mediocre y como si pareciera que ello no fuese suficiente te tienes que rodear con los peores, las cosas quedan más que claras y preocupantes.

Una cosa es ser malo para algo, y en ese sinceramiento personal de reconocer tus debilidades que te imposibilitan para hacer algo bien, mínimo deben conllevarte a la compresión que debes tratar de rodearte de buenos asesores, pero cuando ni ello puedes hacer, se impregna como una idea cada vez más clara, que no solo eras malo para algo, si no que eres alelado completo.

Hace poco un expresidiario se presentaba como asesor político de un alcalde, éste sujeto en mención es el mismo que le limpia el hombro del saco del jefe cuando se empolva y también le arregla la medallita cuando está mal puesta, circunstancias así se repiten en muchas municipalidades y es un claro presagio que se convirtiendo en certeza, que algunas gestiones ediles de turno, están compuestas de impresentables e inservibles.

Es allí, donde nos preguntamos ¿y dónde están las nuevas generaciones de profesionales?, ¿Cuál es la necesidad de contratar a los peores?, la respuesta se extiende en un silencio perpetuo de regidores mudos y nulos, de excandidatos que solo levantaron las banderas de la juventud, pero que jamás la enarbolaron con conciencia.

El tiempo de las gestiones ediles se acaba con el pasar de los días, la idea de estas líneas no busca hacer leña del árbol caído, muy por el contrario, mirar el reloj del tiempo y reflexionar tanto autoridades (alcalde y regidores), así como también buscamos que la conciencia ciudadana despierte, y encamine las necesidades de su gente.